martes, 29 de junio de 2010

Universidad Nacional del Nordeste . Realidad o ficción? Por el Arq. Daniel Bedran docente de la UNNE


Estas líneas pretenden proponer algunas reflexiones en torno a la reciente elección del Rector de la UNNE, con el convencimiento que la sociedad en general desconoce aspectos importantes de nuestra Universidad pública, institución que se financia y sostiene a través del Estado Nacional.
Hace pocos días, el 16 de junio pasado, en Asamblea Universitaria se eligió nuevo rector para la Universidad con una aplastante mayoría de los votos de los asambleístas presentes. De los 159 integrantes presentes, -órgano integrados por 170 asambleístas-, el nuevo rector resultó consagrado con el 97% de los votos; sólo hubo seis (6) abstenciones, la del propio candidato naturalmente, cuatro (4) consejeros estudiantiles y un (1) consejero por los profesores adjuntos.

Esta elección es sin duda, un hecho bastante excepcional, por lo menos bastante poco habitual en nuestro contexto signado por la diversidad de voces y expresiones sociales. Debe haber muy pocos antecedentes semejantes en la elección de las autoridades de cualquier institución, organización, en la que normalmente las elecciones reflejan la pluralidad de intereses de sus integrantes. Este hecho excepcional, creo que amerita alguna reflexión, merece al menos, plantearse una serie de cuestiones, que no parecen menores.
¿Cómo es posible que en una institución como la Universidad en la que se supone, se forma, se desarrolla y propicia el pensamiento crítico, la diversidad ideológica y la tolerancia política, exista tal grado de hegemonía?
¿Cómo es posible que no haya habido una sola manifestación de disenso? (a excepción del grupo de cuatro estudiantes)
¿Cómo es posible que no haya habido alguna otra postulación, alguna otra alternativa a la propuesta oficial vigente...?
¿Es que de los setenta (70) profesores titulares presentes en la asamblea, -el padrón total en la universidad será de aproximadamente de doscientos profesores titulares-, ningún otro tenga las aspiraciones de conducir la universidad, reúna las cualidades para postularse, o desee proponer alguna otra variante a la única oferta oficial..?
Tal vez, el alto grado de “consenso” y apoyo que recibió el flamante Rector sea la manifestación de una organización ideal o perfecta…?; o es acaso la manifestación de algún otro fenómeno que desconocemos..?
El sistema de gobierno de la Universidad pública argentina, es un sistema de representación indirecta, en el cuál se eligen los representantes que conforman en cada Facultad un órgano de gobierno colegiado, denominado Consejo Directivo, y que tiene su equivalente a nivel de la Universidad, que en ese caso se denomina Consejo Superior, y está integrado por los representantes de los diversos claustros que componen la misma: los profesores, en sus tres estamentos, profesores titulares, profesores adjuntos y profesores auxiliares; el claustro que representa a los egresados; el claustro de los estudiantes y finalmente el recientemente incorporado (con voz y voto), claustro de no docentes de la Universidad.
Si consideramos que la conformación del órgano de gobierno de una facultad, el Consejo Directivo, esta compuesto por diecisiete (17) miembros; de los cuales, el claustro de profesores tiene una representación de diez (10) consejeros, lo que representa aproximadamente el 60% (58,81); de sus integrantes, los que se distribuyen en tres estamentos: profesores titulares, con siete (7) representantes; profesores adjuntos con dos (2) consejeros, y profesores auxiliares con un (1) representante. El claustro de estudiantes tiene una representación del 30% aprox. (29,41%), con cinco (5) consejeros; y los otros dos (2) representantes por los claustros egresados y no docentes, representan el 6 % (5,88%) cada uno.
Como es fácil comprobar, este sistema de representación tiene al menos un mecanismo de proporcionalidad bastante poco equitativo.
Por una parte, la presencia absolutamente minoritaria de los representantes egresados y no docentes, y por otra parte, un considerable desequilibrio en cuánto al padrón de representados que los diferentes estamentos docentes, en los que justamente el claustro de docentes mayoritarios tienen una representación absolutamente testimonial, como es el caso de los profesores auxiliares, que probablemente representan cerca del 75% de la planta docente de la Universidad y que en la Asamblea Universitaria se traduce en apenas diez consejeros, es decir, algo menos del 6% de los votos en dicho órgano.
Por otra parte, el estamento de los profesores titulares, cuenta por sí mismo con más del 40% de los votos en el órgano de gobierno, y en rigor constituye el estamento de profesores con menor cantidad de integrantes, lo cual explica, entre otras cosas, como el poder de decisión y conducción de la Universidad de concentra en unas pocas manos.
A todas luces, la “democracia universitaria” vigente, es cuándo menos insuficiente y bastante poco equitativa en su sistema de representación, ya que unos sectores tienen una sobredimensionada incidencia sobre otros. En rigor, ese sistema de gobierno bien podría calificarse como una democracia restringida y controlada, que se parece más a una aristocracia (1) (ejercicio del poder político por una clase privilegiada), o a una plutocracia (2), (Preponderancia de los ricos en el gobierno del Estado).
Bien es cierto que a este debate hay que incluir la cuestión de las capacidades y saberes que le son propios del estamento de profesores, pero no es menos cierto, que el principio de autoridad, es uno de los principios largamente cuestionados y desterrados de los ámbitos académicos modernos, y en todo caso, en lo que hace al gobierno de una institución pública, como lo es nuestra Universidad, un poco más de democracia -y por tanto, transparencia- sin duda, no le haría nada mal…
Entre las múltiples manifestaciones de apoyo y halagos manifestados en dicha Asamblea, hay una que llamó poderosamente la atención: un representante estudiantil de la Facultad de Medicina de la agrupación Franja Morada, reivindicó la Reforma Universitaria de 1918, -como era de esperar-, y además manifestó, mas o menos en los siguientes términos, que las becas debían ser destinadas hacia quienes demostraban rendimiento académico y no para resolver cuestiones sociales.
Es evidente que las becas deben estar destinadas a quienes demuestren un buen rendimiento académico, pero sin duda alguna, una de las condiciones adicionales que no es posible soslayar, es que las mismas deben estar destinadas siempre a aquellos estudiantes con menos recursos económicos y por tanto, con menos posibilidades, ese es el sentido social y último de una beca de estudios de grado.
La función de las becas es garantizar la igualdad de oportunidades no premiar a los “buenos alumnos”, ésta es una distorsión en la cual una medida de reparación social se convierte en un dispositivo de control y exclusión. El joven rico puede no andar tan bien, el estudiante pobre tiene que ser brillante.
Por otra parte, es claro que no podemos estar más que de acuerdo con los avances logrados por la Reforma Universitaria del año 1918, que fueron de gran trascendencia para la Universidad Argentina y Latinoamericana, la que logró entre otras cosas, instaurar el “co-gobierno”; pero sin embargo, también deberíamos comprender y señalar, que en éstos tiempos -pasada ya la primera década del siglo XXI-, unas cuantas cosas de aquella reforma ya han sido superadas, y hoy el “co-gobierno” en las universidades argentinas, adolece de un déficit democrático muy importante.
Para aclarar de que estamos hablando, señalemos una particularidad: ¿porque razón el voto para la elección del Rector deber ser nominal y pública; porque razón no es mediante una votación secreta, como lo es en la elección de cualquier autoridad política? No puede acaso este sistema de votación constituir un mecanismo de presión o de coerción, considerando que el universo de votantes e integrantes de la Universidad es bastante acotado y restringido..? (3)
Otra de las cuestiones importantes en la mencionada Asamblea Universitaria, es la sensación y la constatación de haber participado de un ámbito dónde no había nada que discutir, dónde no cabía espacio para la reflexión crítica y el disenso.
Las cosas fueron así presentadas, con la suspicaz apariencia de una “institución sin conflictos”, (como se encargaron de recordar algunos oradores), en la que prácticamente esta “todo en orden”, sólo queda la tarea de ir mejorando lo bien que se ha venido haciendo éstos últimos dieciséis años..!! (16!). Si señor, leyó bien, la gestión que comienza ahora no es más que la continuidad de la gestión que se va, la que a su vez es hija de la gestión anterior, del nuevamente electo Rector de la Universidad, es decir, vamos camino a cumplir veinte años de un mismo lineamiento político universitario, bajo la no menos grandilocuente consigna “Calidad, Excelencia, Pertinencia” (sic!).
La Universidad Nacional del Nordeste, se compone de diez (10) Facultades, y claro está, la realidad no es la misma en todas las casas de estudio. Estas reflexiones se hacen desde la realidad cercana que conocemos, y nos toca vivir, la Facultad de Arquitectura y Urbanismo; y en ella justamente falta todo, en especial las grandiosas consignas que nuestras autoridades se encargan de repetirlas a diario, mientras tanto, las aulas de la facultad y del taller están absolutamente abandonadas, la carrera de Diseño creada hace más de diez años no cuenta con una planta de docentes estables, en las que jamás se llamó a concurso público, hace cuatro años no se rinden cuentas de los balances económicos y memorias de actividades, las estructuras docentes de los talleres de arquitectura están en gran parte vacías, y el reciente plan de estudios aprobado en 2003 ya está obsoleto, ya que no se ajusta ni a la realidad académica de la escuela ni a la realidad profesional y productiva de la región.
Esta asamblea ha sido una experiencia impactante y penosa; impactante asistir a una reunión en que estaba todo decidido y en la práctica, todo consumado; una penosa Asamblea Universitaria donde el discurso autocomplaciente fue la constante y la consigna, que ahogó cualquier espacio, cualquier posibilidad para la reflexión crítica.
Dr.Arq. Daniel Bedrán
Profesor Adjunto, FAU UNNE.
darqbedran@gmail.com
Notas:
(1) aristocracia. (Del gr. ἀριστοκρατία). 1. f. En ciertas épocas, ejercicio del poder político por una clase privilegiada, generalmente hereditaria. 2. f. Clase noble de una nación, de una provincia, etc. 3. f. Clase que sobresale entre las demás por alguna circunstancia. Aristocracia del saber, del dinero.
(2) plutocracia. (Del gr. πλουτοκρατία, gobierno de los ricos). 1. f. Preponderancia de los ricos en el gobierno del Estado. 2. f. Predominio de la clase más rica de un país.
(3) Existen otras Universidades que poseen otro sistema de representación por ejemplo la UNaM, (misiones) tiene un régimen de representación ponderada que pretende hacer más